He dejado mi casa de madera verde y rugosa.
Un lecho de felpa azul
Y yo ahora añoro
Un zarzal verde oscuro
Que de inmediato lucía, a la izquierda de la puerta
Bajando por la alameda
Clicktiy clac
En su coche mi muñeca
Salva las grietas
"Nos vamos muy lejos"
No llores más mi muñeca
No llores
Te tomaré en mis brazos para mecerte
Hasta que duermas ¡Chito, chito! yo ya no doy la impresión
De ser tu madre que murió
¡Socorro, socorro!
¡Venid en mi ayuda!
Siento la vida que se acerca
cuando lo único que deseo es morir.
Nos reímos. Y seguimos riéndonos así. Hablando sin saber muy bien de qué ni por qué. Después decidimos colgar, prometiendo que nos llamaremos mañana. Es una promesa inútil: lo hubiéramos hecho de todos modos. Cuando pierdes tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta, cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara creería que estás lcoco, cuando ninguno de los dos tiene ganas de colgar, cuando después de que ella ha colgado compruebas que lo haya hecho de verdad, entonces estás perdido. O mejor dicho, estás enamorado, lo que, en realidad, es un poco de lo mismo...